viernes

Su vida se reducía a un sencillo ir y venir. Era un transporte urbano, una luz. La gente se subía y lo usaba. Nunca dijo nada. Las calles pasaban al igual que los carteles y (obviamente) los días, las semanas, los meses y hasta incluso llegaron a pasar años. Un día decidió pararse en la parte de atras y observar todo lo que había pasado. Se habían acumulado tantas cosas y sin embargo creía no ver nada. Siempre mirando al cielo el pobre idiota.

4 comentarios:

Sabina dijo...

jajaja, creo que yo soy esa pobre idiota. un beso, cuidese!

Mercè Estruç dijo...

pues... creo que hay que pensar que no solo tenemos suelo y cielo ( pq hay gente que solo mira al suelo), sino que tenemos y somos NOSOTROS Y NUESTRAS CIRCUNSTANCIAS
Un beso de finde

Miranda Shulia dijo...

Lo que es evitar..

Primavera Fugaz dijo...

Lo veo. Genial!

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