viernes

De súbito en la lucha, aburrimiento versus quebrantos.

Pescado que nada con la corriente, pescado muerto me dijeron. Me di cuenta de eso tarde. Además, los espectadores se vuelven en el espectador, por eso en el teatro las cosas son más claras. Las caretas están bien puestas y se trata lo menos posible de moverlas de ese lugar sacro que ocupan. Ahora digo, el problema se encuentra a la hora de sacarse las caretas. Enfrentar el lugar que nos tocó, que construimos. He ahí el meollo de la cuestión. El teatro es más fácil. Por supuesto, dirán algunos, los diálogos están escritos. Pero es más difícil que eso. Hay que romper con el aburrimiento, quebrantar lo que está hecho, romper el silencio. O se rompe o nos volvemos cómplices de él. El teatro es más fácil, claro está.

La careta ya está en el suelo. La guardo en el placard. Lo cierro con llave. Ahora creé el mundo de Narnia en mi placard. Es tan fácil como eso. Tan fácil, es graciosa la manera de la gente de clasificar las cosas. Todo funciona en dicotomías.

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