martes

Veía destruir su vida lentamente, pedazo a pedazo. Los escombros de su alma quedaban esparcidos por el pasto. No lo podía evitar ya que estaba inmerso en un circulo vicioso que se volvía a repetir y repetir y repetir. Cansado y agotado seguía recorriendo esa escalera interminable, subiendo y bajando sin darse cuenta. Miradas vacías que explotan, indiferencias que matan, tactos que erizan la piel, desborde e inundaciones. No estaba preparado para ésto, cuando su cáscara se rompe se siente desnudo, con vergüenza, indefenso. No podía soportar que rompan su cáscara una y otra vez. Quería poder tener un caparazón o algo que lo cubra de la lluvia. Ya estaba grande -pensaba y se daba cuenta de lo absurdo que sonaba su pensamiento. Nunca se es lo suficientemente grande. Superficies cubiertas de agua.

3 comentarios:

Mercè Estruç dijo...

Siempre hay alguien más grande que nosotros.
Yo también busco un caparazón para esconderme de las torturas y menosprecio de los que se sienten más grandes. Al final he encontrado una palabra mágica para ahuyentarlos:
QUE TE JODAN.
Un besazo

Sol dijo...

En 2 palabras: me encantó.

mflorencia dijo...

me encantó!
nunca se es grande para la lluvia.

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